1.
OBRAS EN MADERA
Sillería
Obra
de los hermanos Mahlknecht. Uno de ellos en un diálogo
mantenido poco antes de su fallecimiento dejó
precisiones y comentarios interesantes sobre el trabajo:
“Siempre trabajamos en equipo, distribuyendo y
compartiendo la tarea. Los tres hermanos fuimos escultores,
tallistas y pintores. Y aunque Augusto era quien generalmente
proyectaba y ordenaba las formas, las tareas eran siempre
trazadas, estudiadas y discutidas en conjunto (...)
La sillería es nuestro orgullo. Cuando la Catedral
se sumerge en silencio, la madera recorrida con tanto
amor por nuestras manos abstrae por un instante su presencia
y vibra de esmero y tiempo. Es nuestro legado a la Catedral
de La Plata”.
Además
de la sillería y otros detalles esperan especial
mención las grandes tallas que presiden nuestra
Catedral.
El Cristo Crucificado
talla de Leo Moroder:
El
mayor suceso de la historia de la humanidad. Un Dios
que humanándose se entrega en manos de los hombres
para salvar con su afrentosa muerte a sus mismos verdugos.
Es así que dice San Pablo “nosotros nos
debemos gloriar en una sola cosa: En Cristo y en El
crucificado”.
La
Inmaculada Concepción del mismo autor:
La
Virgen es la madre de Dios y madre de todos los creyentes.
Nos hermana a todos en un solo lazo de amor.
El
autor dijo de ella: “me he reencontrado en ella
diferente cada vez, y mis estados de ánimo intentaron
representar la multiplicidad de los aspectos de la Anunciación-
Madre y dolor.”
2.
ORNAMENTACIÓN EXTERIOR
La
Catedral goza con numerosas manifestaciones artísticas
que la embellecen y nos hablan de su verdadero sentido:
Elevar el alma y disponerla adecuadamente para que se
encuentre con las realidades superiores y sobre todo
con la Belleza de Dios.
Así
los tímpanos de los pórticos, los detalles
de las torres las gárgolas, las estatuas en representaciones
camperas.
3.
VITRALES
El origen
del vitral es bastante oscuro y antiguo, tan antiguo
que puede datar desde la invención del vidrio.
Se mencionan
las ventanas egipcias, que datan del año 2000
a.C., como el primer indicio de ventana traslúcida,
que podría tener alguna relación con el
vitral. Estas ventanas estaban hechas de yeso con incrustaciones
de vidrio.
Algunos
sostienen que también el origen debe ser buscado
en la imitación de los tejidos orientales. En
la Edad Media se acostumbraba cubrir las ventanas con
una tela o tejido. Si con la imaginación tendemos
un tejido de Oriente sobre la ventana de una iglesia
románica, tendremos la ilusión de un vitral.
De hecho, uno de los vitrales más antiguos que
han llegado hasta nosotros, representa una serie de
grifos (animales fabulosos del Oriente) incluidos en
círculos, adorno típicamente oriental.
Y así no sería extraño que los
bellos tejidos bizantinos que encerraban escenas del
Evangelio en un círculo, inspiraran a los artistas
góticos para que ellos, a su vez, representasen
en sus vitrales algunos hechos de la historia sagrada.
El documento escrito, más antiguo sobre la existencia
del vitral, realizado de acuerdo con la técnica
total (es decir, vidrios de colores pintados y unidos
con plomo), proviene de un manuscrito del siglo X en
el que se hace referencia al uso del vitral en la decoración,
con motivo de la reconstrucción de la Catedral
de Reims entre los años 969 y 988.
El vitral
más antiguo del mundo se llama “los profetas”,
data del año 1100 y está ubicado en la
Catedral de Augsburgo, en Alemania.
Durante
los siglos XII al XV la producción de vitrales
fue en aumento; la vidriera convivió entonces
con la arquitectura gótica en perfecta identidad
de gusto.
Al espesor
de los muros, las sombras y la falta de aberturas al
exterior del templo románico, el nuevo modelo
de iglesia gótica opuso la esbeltez, la claridad
y la abundancia de ventanas. La trasparencia, la luminosidad,
la confusión del adentro y el afuera eran los
rasgos definitorios de las catedrales góticas.
Por consiguiente, los
vitrales hallarían en estas monumentales construcciones
el terreno propicio para su desarrollo.
La vidriera
es la única forma de arte que para obtener su
efecto confía totalmente en la luz, creando una
atmósfera de recogimiento reclamado por la meditación
y la plegaria.
Como
escribió el abad Suger de Saint Denis: “
constituyen, para los que no pueden leer una verdadera
Biblia pictórica y además un símbolo”
En Nuestra
Catedral apreciamos dos series de vidrieras: las del
Antiguo Testamento y las del Nuevo cumpliendo con el
pensamiento del abad y con el método de Ives
Delaporte, Canónigo de Chartres, de ser una enseñanza
permanente de la historia sagrada.
En las
naves laterales del cuerpo principal se halla la versión
del Antiguo Testamento que leída en forma progresiva
nos va preparando al encuentro del Nuevo Testamento
que se abre con la Virgen María y Cristo quienes
resumen el mensaje entero del Evangelio, ubicados en
el transepto. En el centro, el altar como símbolo
de verdadera unión entre los dos Testamentos.
Puesto que allí se hará memoria de los
sacrificios anteriores y se renovará el sacrificio
perpetuo que Cristo realizó en la Cruz “de
una vez para siempre”. Haciendo recorrido por
el deambulatorio nos encontramos con escenas que manifiestan
los relatos neotestamentarios en detalle. Desde el Nacimiento
de Cristo hasta la Resurrección a los cuales
le siguen San Pedro y San Pablo, San Esteban (como personajes
bíblicos) terminando con San Martín de
Tours (obispo santo que vivió a ultranza las
consecuencias de la doctrina de Cristo).
Plano de la vitralera.
Antiguo Testamento.
1) Creación y Diluvio
2) Los Patriarcas
3) El Exodo
4) Los reyes
5) Ruth, Tobías, Judit y Esther
6) Los Profetas Mayores
7) Los Profetas Menores
8) Los Macabeos
Nuevo Testamento
Cubren el deambulatorio.
1) Anunciación- Nacimiento- Infancia.
2) Bautismo- Milagros- Comienza la Vida Pública
de Jesús.
3) Milagros desde Bodas de Caná hasta la curación
del ciego de nacimiento.
4) Milagros continuación.
5) Ultima Cena - Vía Crucis - Sepultura.
6) Resurrección.
7) Vida de San Esteban Protomártir.
8) Vida de San Pedro y San Pablo.
9) Vida de San Martín de Tours.
En el sector superior del Ábside.
Los discípulos y apóstoles del Señor.
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